(Escrito originalmente para El vaso en la Tormenta, hoy mismo viernes 26 de diciembre del 2008)
Algunos de los párrafos aquí contenidos provienen de parte de los 43 comentarios que dejé hace exactamente un año en el blog El Club de lo Insólito cuando se trató el tema ¿Cómo saber si he recibido un milagro? No creo repetirme a mí mismo hoy ni que esto sea un refrito puesto que el contexto es otro: en aquella ocasión el tema central fueron los eventos ‘sobrenaturales’ y hoy es el significado de la Navidad. Ignoro hasta que punto el tema pueda resultar interesante para alguno de ustedes (sé al menos de antemano que habrá quien ponga su cara de puñete porque le aburre lo que hablo y escribo – se agradece su honestidad), pero, si es así, recomiendo una rápida lectura a los argumentos usados en aquella ocasión en el post y enlace mencionados.
Ofrezco mis excusas porque a mitad de post me voy por las ramas en una digresión propia mía y me detengo a analizar el origen de mi ateísmo.
Hace un mes – exactamente el viernes anterior a la celebración de Acción de Gracias en la última semana de noviembre - la subdirectora de mi escuela me preguntaba (nuevamente, pues ya es el segundo año seguido) que haría por Thanksgiving… segundos antes de retractarse ella misma, sonreir medio avergonzada y recapitular ‘Es verdad que tú no celebras, J… pero fíjate que más que un día religioso es un pretexto para comer mucho’.
La profesora de educación física me invitó a pasar ese día con ella y su esposo cuando supo que en aquella fecha yo andaría en casa viendo tele o navegando en el internet. ‘J…, mis hijos ya están grandes y no es una jornada para que estés solo. Además, no le damos ningún significado sagrado, solo comemos y vemos películas’. Insistió en que tome nota de su número telefónico, pero yo ya sabía de antemano que no llamaría a nadie en aquella semana de vacaciones (además, mis dos roommates se fueron de vacaciones a México y me dejaron más Solano que el que juega en Grecia ahora).
Ambas (la subdirectora y la maestra) saben perfectamente – ahora – que, además de la fecha mencionada, mi mayor actitud antifiestas es a la Navidad y a todo lo que ella significa realmente.
Lo más irónico es darme cuenta que en mis últimos años he visto expresiones por todos lados que me dejan un mensaje grande: yo le doy mayor significado a las fechas sagradas que muchos de los mismos creyentes… o, en todo caso, soy mucho más consecuente con mis creencias (al menos las que son realmente profundas y personales) que quienes profesan una fe. No voy a empezar con la clásica y consabida crítica hacia la gente que no presta especial interés a la venida del ‘Mesías’ para preocuparse más bien por los regalitos, el arbolito y los adornos porque no me causa interés en lo que se fije otra gente acerca de una fecha que no me interesa a mí.
(Parentesis: Esta espectacular parodia de Seth MacFarlane, creador de Family Guy, muestra a Jesus burlandose de Visnu - segunda deidad de la trimurti hindu y conservador de la creacion - porque 'parece que cada casa en America - osea EE.UU. - tiene adornos para celebrar MI cumpleanhos... donde estan los adornos para celebrar TU cumpleanhos? Quizas en India?... No?' Ya se imaginaran que se desato una 'Guerra Santa' en Youtube - donde, logicamente, participe hace algunos dias - puesto que muchos sintieron que se insultaba a Jesus, otros que se hacia burla del hinduismo y, en general, se dieron muchas lecturas al video. Cual es la mia? Simple: el cristianismo es una de las religiones con mas parafernalia que la aleja de su sentido espiritual original)
Algunos de los párrafos aquí contenidos provienen de parte de los 43 comentarios que dejé hace exactamente un año en el blog El Club de lo Insólito cuando se trató el tema ¿Cómo saber si he recibido un milagro? No creo repetirme a mí mismo hoy ni que esto sea un refrito puesto que el contexto es otro: en aquella ocasión el tema central fueron los eventos ‘sobrenaturales’ y hoy es el significado de la Navidad. Ignoro hasta que punto el tema pueda resultar interesante para alguno de ustedes (sé al menos de antemano que habrá quien ponga su cara de puñete porque le aburre lo que hablo y escribo – se agradece su honestidad), pero, si es así, recomiendo una rápida lectura a los argumentos usados en aquella ocasión en el post y enlace mencionados.
Ofrezco mis excusas porque a mitad de post me voy por las ramas en una digresión propia mía y me detengo a analizar el origen de mi ateísmo.
Hace un mes – exactamente el viernes anterior a la celebración de Acción de Gracias en la última semana de noviembre - la subdirectora de mi escuela me preguntaba (nuevamente, pues ya es el segundo año seguido) que haría por Thanksgiving… segundos antes de retractarse ella misma, sonreir medio avergonzada y recapitular ‘Es verdad que tú no celebras, J… pero fíjate que más que un día religioso es un pretexto para comer mucho’.
La profesora de educación física me invitó a pasar ese día con ella y su esposo cuando supo que en aquella fecha yo andaría en casa viendo tele o navegando en el internet. ‘J…, mis hijos ya están grandes y no es una jornada para que estés solo. Además, no le damos ningún significado sagrado, solo comemos y vemos películas’. Insistió en que tome nota de su número telefónico, pero yo ya sabía de antemano que no llamaría a nadie en aquella semana de vacaciones (además, mis dos roommates se fueron de vacaciones a México y me dejaron más Solano que el que juega en Grecia ahora).
Ambas (la subdirectora y la maestra) saben perfectamente – ahora – que, además de la fecha mencionada, mi mayor actitud antifiestas es a la Navidad y a todo lo que ella significa realmente.
Lo más irónico es darme cuenta que en mis últimos años he visto expresiones por todos lados que me dejan un mensaje grande: yo le doy mayor significado a las fechas sagradas que muchos de los mismos creyentes… o, en todo caso, soy mucho más consecuente con mis creencias (al menos las que son realmente profundas y personales) que quienes profesan una fe. No voy a empezar con la clásica y consabida crítica hacia la gente que no presta especial interés a la venida del ‘Mesías’ para preocuparse más bien por los regalitos, el arbolito y los adornos porque no me causa interés en lo que se fije otra gente acerca de una fecha que no me interesa a mí.
(Parentesis: Esta espectacular parodia de Seth MacFarlane, creador de Family Guy, muestra a Jesus burlandose de Visnu - segunda deidad de la trimurti hindu y conservador de la creacion - porque 'parece que cada casa en America - osea EE.UU. - tiene adornos para celebrar MI cumpleanhos... donde estan los adornos para celebrar TU cumpleanhos? Quizas en India?... No?' Ya se imaginaran que se desato una 'Guerra Santa' en Youtube - donde, logicamente, participe hace algunos dias - puesto que muchos sintieron que se insultaba a Jesus, otros que se hacia burla del hinduismo y, en general, se dieron muchas lecturas al video. Cual es la mia? Simple: el cristianismo es una de las religiones con mas parafernalia que la aleja de su sentido espiritual original)
Cuando me senté frente a la computadora pensé que este sería un verdadero manifiesto y que podría explicar ampliamente en un corto post el por qué de mi – más que indiferencia a estas fechas – ateismo como generador y factor principal en este tema. Reconozco que fui un soberbio conmigo mismo y con ustedes al creer que eso sería posible sin un debate. ¿Cómo resumir en poco párrafos los motivos de mi paso de niño y púber católico a adolescente agnóstico para terminar siendo un adulto ateo? (y ojo que autoproclamarse ateo en un país tan cristiano y conservador como al que me vine a vivir es tan subversivo como quemar una bandera estadounidense en una reunión de republicanos).
(Nota mental: No quiero ni puedo caer en contradicciones al afirmar alegremente que fui un niño católico puesto que estoy ampliamente de acuerdo con Richard Dawkins, quien en su genial obra The God Delusion señala que es absolutamente incorrecto referirse a los niños como 'un niño cristiano' o 'una niña musulmana' o 'un niño hinduista'. ¡ERROR! Se debe decir 'un niño de padres cristianos' o 'una niña de padres musulmanes', etc. porque precisamente a tierna edad ellos no saben discriminar las razones por las cuales aceptan una fe. Seria una rocaza tan grande como llamar a un infante 'un niño republicano', 'un niño demócrata' o entre nosotros 'un niño aprista'.
Lo que ocurre es que la gran mayoría de seres humanos en el Perú son 'hijos de padres cristianos' que luego se 'gradúan' de 'hombres cristianos').
Yo soy uno de aquellos pocos ‘graduados’ que se alejó de su ‘alma mater’ entonces. ¿Cómo empezó todo? Supongo que siendo un temprano y fanático lector de la mitología griega (seguida posteriormente por la romana, hindú, egipcia, escandinava y finlandesa). Creo que preguntándole a mi madre ‘¿Dios se ofenderá porque estoy leyendo sobre dioses de otras partes?’… a lo que tengo que agradecerle completamente el hecho que siempre me haya puesto en claro que la cultura es un atributo humano y no una falta.
Pregunta inicial que me hice de niño: ¿Por qué nosotros tenemos la razón sobre Dios y ellos no? Recuerdo perfectamente el día que aprendí que había protestantes en el mundo (mi mundo era Lima), específicamente mormones (el cine Varela se había transformado en una iglesia de los seguidores de Joseph Smith Jr.), y el horror que sentí al saber que había ‘gente rara’ que creía en Jesús pero no en la Virgen ni en los Santos (bueno, recuerden que siempre estudié en el cole Salesiano de Breña). ¿Qué les pasa?
Siguiente pregunta: ¿Por qué tanta gente está equivocada sobre Dios y no creen lo que creemos nosotros? ¿Por qué hay musulmanes, budistas, hinduistas, taoístas, confucionistas, judíos, cristianos protestantes (testigos de Jehová, mormones, pentecostales, presbiterianos, metodistas, anglicanos, etc.) repartidos en el mundo?
La última interrogante se cayó de madura: ¿No seremos nosotros quienes estemos equivocados?, que finalmente degeneró en ¿No será que todas las religiones están erradas precisamente porque fallan en la misma premisa, es decir la existencia de Dios?
Y las preguntas no dejaron de tocar la puerta: ¿Hay un solo Dios? ¿Hay acaso un Dios? ¿Por qué aceptamos lo que dice el Papa en materia de fe? ¿Por qué en la Biblia los hebreos representan a las divinidades de los pueblos vecinos – Babilonia, Persia - como demonios? (ver las primeras escenas de El exorcista, durante la excavación en Irak, y verán a lo que me refiero). ¿Qué habría pasado si es que Enrique VIII hubiese obtenido su divorcio de la reina Catalina (hija de los Reyes Católicos de España) del Papa Clemente VII, tal cual era su deseo y no se hubiese autoproclamado nueva cabeza de la Iglesia en Inglaterra? ¿Quizás habrían llegado a territorios norteamericanos más católicos y menos protestantes? ¿Qué habría pasado si es que hace 500 años nuestras regiones no hubiesen sido conquistadas y evangelizadas por españoles y portugueses, sino, por ejemplo, por árabes seguidores de Mahoma? ¿Qué credo estaríamos defendiendo hoy?
Dejo allí este punto – pienso volver a la hora de los comentarios - para volcarme otra vez a la Navidad.
Conozco muchos ateos y agnósticos que celebran la Navidad, pero yo no los celebro a ellos. Mejor dicho, no tienen mi respeto. Son personas que están exactamente en el mismo nivel de los creyentes que compiten para ver quien tiene su casa mejor arreglada o quien hace el mejor regalo. Se llenan la boca diciendo que, aunque no crean en Dios, hay que rescatar lo mejor de estas fechas: amor, paz y estar con la familia y los seres queridos… o sea un mamarracho de ideales falsos. ¿Por qué? ¡Hipócritas! ¡Esos deseos de bienestar deben perdurar todo el año! No soy enemigo de dedicar un día al amor en especial (porque alguien puede salir a decirme, con razón., que según el mismo criterio no debería haber día de la madre o del padre puesto que hay que amarlos todo el año) pero sí que sea la única oportunidad - para millares de gentes – en que se comparta un abrazo o se piense en los que tienen menos.
Repito, es simplemente cuestión de ser consecuente con lo que uno cree de manera más firme. No voy a celebrar el cumpleaños de Jesús, pues aunque considero que fue un ser humano extraordinario con un poder de liderazgo remarcable, una oratoria fundamental, un sentido de la moral y la ética prodigiosos, un hombre admirable desde todo punto de vista y alguien que amó demasiado a sus semejantes (especialmente a los más pequeños, a los enfermos y a los desvalidos), sé que fue uno más y que de divino no tuvo nada (a no ser que usemos la palabra de manera muy coloquial).
Y es que hubo otros como él, solo que en latitudes, tiempos y contextos distintos. ¿Nombres? Sidharta Gautama (el Buda), Confucio, Mahoma, Zoroastro, etc. Al igual que Jesús, ellos llegaron con un espectacular discurso que tuvo sentido para sus seguidores.
Por eso no doy regalos ni los recibo en Navidad. Porque trato de no ser hipócrita.
Esa es mi razón y no es absoluta ni universal. Es mi verdad y, como buen relativista, sé lo arriesgado que es usar esa palabra. Espero que compartan también la suya si fueran tan amables. ¿Qué significa esta fecha para ustedes?
J
Sé que salió muy denso. Prometo videos en pocas horas. Yo mismo necesito hacer algo light right now para abandonar este dolor de cabeza y de espaldas… pero el apasionamiento y la satisfacción de poder escribir sobre este tema es algo que nadie me lo quita.
(Nota mental: No quiero ni puedo caer en contradicciones al afirmar alegremente que fui un niño católico puesto que estoy ampliamente de acuerdo con Richard Dawkins, quien en su genial obra The God Delusion señala que es absolutamente incorrecto referirse a los niños como 'un niño cristiano' o 'una niña musulmana' o 'un niño hinduista'. ¡ERROR! Se debe decir 'un niño de padres cristianos' o 'una niña de padres musulmanes', etc. porque precisamente a tierna edad ellos no saben discriminar las razones por las cuales aceptan una fe. Seria una rocaza tan grande como llamar a un infante 'un niño republicano', 'un niño demócrata' o entre nosotros 'un niño aprista'.
Lo que ocurre es que la gran mayoría de seres humanos en el Perú son 'hijos de padres cristianos' que luego se 'gradúan' de 'hombres cristianos').
Yo soy uno de aquellos pocos ‘graduados’ que se alejó de su ‘alma mater’ entonces. ¿Cómo empezó todo? Supongo que siendo un temprano y fanático lector de la mitología griega (seguida posteriormente por la romana, hindú, egipcia, escandinava y finlandesa). Creo que preguntándole a mi madre ‘¿Dios se ofenderá porque estoy leyendo sobre dioses de otras partes?’… a lo que tengo que agradecerle completamente el hecho que siempre me haya puesto en claro que la cultura es un atributo humano y no una falta.
Pregunta inicial que me hice de niño: ¿Por qué nosotros tenemos la razón sobre Dios y ellos no? Recuerdo perfectamente el día que aprendí que había protestantes en el mundo (mi mundo era Lima), específicamente mormones (el cine Varela se había transformado en una iglesia de los seguidores de Joseph Smith Jr.), y el horror que sentí al saber que había ‘gente rara’ que creía en Jesús pero no en la Virgen ni en los Santos (bueno, recuerden que siempre estudié en el cole Salesiano de Breña). ¿Qué les pasa?
Siguiente pregunta: ¿Por qué tanta gente está equivocada sobre Dios y no creen lo que creemos nosotros? ¿Por qué hay musulmanes, budistas, hinduistas, taoístas, confucionistas, judíos, cristianos protestantes (testigos de Jehová, mormones, pentecostales, presbiterianos, metodistas, anglicanos, etc.) repartidos en el mundo?
La última interrogante se cayó de madura: ¿No seremos nosotros quienes estemos equivocados?, que finalmente degeneró en ¿No será que todas las religiones están erradas precisamente porque fallan en la misma premisa, es decir la existencia de Dios?
Y las preguntas no dejaron de tocar la puerta: ¿Hay un solo Dios? ¿Hay acaso un Dios? ¿Por qué aceptamos lo que dice el Papa en materia de fe? ¿Por qué en la Biblia los hebreos representan a las divinidades de los pueblos vecinos – Babilonia, Persia - como demonios? (ver las primeras escenas de El exorcista, durante la excavación en Irak, y verán a lo que me refiero). ¿Qué habría pasado si es que Enrique VIII hubiese obtenido su divorcio de la reina Catalina (hija de los Reyes Católicos de España) del Papa Clemente VII, tal cual era su deseo y no se hubiese autoproclamado nueva cabeza de la Iglesia en Inglaterra? ¿Quizás habrían llegado a territorios norteamericanos más católicos y menos protestantes? ¿Qué habría pasado si es que hace 500 años nuestras regiones no hubiesen sido conquistadas y evangelizadas por españoles y portugueses, sino, por ejemplo, por árabes seguidores de Mahoma? ¿Qué credo estaríamos defendiendo hoy?
Dejo allí este punto – pienso volver a la hora de los comentarios - para volcarme otra vez a la Navidad.
Conozco muchos ateos y agnósticos que celebran la Navidad, pero yo no los celebro a ellos. Mejor dicho, no tienen mi respeto. Son personas que están exactamente en el mismo nivel de los creyentes que compiten para ver quien tiene su casa mejor arreglada o quien hace el mejor regalo. Se llenan la boca diciendo que, aunque no crean en Dios, hay que rescatar lo mejor de estas fechas: amor, paz y estar con la familia y los seres queridos… o sea un mamarracho de ideales falsos. ¿Por qué? ¡Hipócritas! ¡Esos deseos de bienestar deben perdurar todo el año! No soy enemigo de dedicar un día al amor en especial (porque alguien puede salir a decirme, con razón., que según el mismo criterio no debería haber día de la madre o del padre puesto que hay que amarlos todo el año) pero sí que sea la única oportunidad - para millares de gentes – en que se comparta un abrazo o se piense en los que tienen menos.
Repito, es simplemente cuestión de ser consecuente con lo que uno cree de manera más firme. No voy a celebrar el cumpleaños de Jesús, pues aunque considero que fue un ser humano extraordinario con un poder de liderazgo remarcable, una oratoria fundamental, un sentido de la moral y la ética prodigiosos, un hombre admirable desde todo punto de vista y alguien que amó demasiado a sus semejantes (especialmente a los más pequeños, a los enfermos y a los desvalidos), sé que fue uno más y que de divino no tuvo nada (a no ser que usemos la palabra de manera muy coloquial).
Y es que hubo otros como él, solo que en latitudes, tiempos y contextos distintos. ¿Nombres? Sidharta Gautama (el Buda), Confucio, Mahoma, Zoroastro, etc. Al igual que Jesús, ellos llegaron con un espectacular discurso que tuvo sentido para sus seguidores.
Por eso no doy regalos ni los recibo en Navidad. Porque trato de no ser hipócrita.
Esa es mi razón y no es absoluta ni universal. Es mi verdad y, como buen relativista, sé lo arriesgado que es usar esa palabra. Espero que compartan también la suya si fueran tan amables. ¿Qué significa esta fecha para ustedes?
J
Sé que salió muy denso. Prometo videos en pocas horas. Yo mismo necesito hacer algo light right now para abandonar este dolor de cabeza y de espaldas… pero el apasionamiento y la satisfacción de poder escribir sobre este tema es algo que nadie me lo quita.
Un saludito navidenho distinto... con sonidos extranhamente esteticos...
