Con la emoción que me producía la expectativa de ver a estos monstruos, se generaba al mismo tiempo un sentimiento de culpabilidad. Yo sabía que el jueves ya estaba libre de la escuela, pero también sabía que no escribiría nada para el blog en Peru4teens hasta el viernes por la noche o quizás el sábado debido a la perdición que me pensaba meter durante el concierto. Y lo peor es que aun tenía el problema antes mencionado: ¡No tengo tema para El Lado Oscuro de la Luna! ¿De qué diablos voy a escribir? ¿De qué historia loca relacionada con chicas me acuerdo?
Curiosamente, el mismo concierto me dio la respuesta que estaba buscando.
J
¿Quién pega, las chicas o el rock & roll?
(publicado originalmente el 17 de mayo del 2 008)
Para empezar, tengo que disculparme con la buena y paciente gente de PERU4TEENS por esta tremenda demora en la entrega de un nuevo artículo y no haber cumplido con el compromiso de que la presente entrega haya estado colgada el día jueves por la mañana. Sin embargo, no podía dejar de presenciar muy atentamente la aparición de Josselyn Bravo, quien está más buena que la... (que lástima que haya una gran diferencia de años... porque ella es mucho mayor que yo).
No obstante, creo que tengo una buena excusa: el jueves salí corriendo de trabajar de la escuela donde enseño (y tropezándome por el apuro) para subirme a mi carro y manejar por casi cuatro horas, que es la distancia que separa a las ciudades de Dallas y Houston. ¿A qué se debía la prisa? Seis dioses de la música metal, llamados Iron Maiden, se presentaron en concierto como parte de su gira ‘Somewhere BACK in time', y este servidor tenía su boleto desde varias semanas atrás. Parece ser que me olvidé de todas las consignas, pero les dejaré a ustedes, los lectores, el juzgar eso.
Hablando de consignas, me viene a la mente - a raíz de este concierto - como eran mis mañanas durante mi época de instrucción secundaria, o sea aquella etapa de mi vida en la que me empecé a hacer fanático de las versiones más ruidosas del rock. En aquella primera mitad de la década noventera, yo solía tocar mis discos de Metallica, AC/DC o Maiden en mi cuarto elevados a la mayor cantidad posible de decibeles. Con una sonrisa en el rostro recuerdo a mi dulce abuelita gritar (más dulcemente aún) cada día a las 6:30 AM:
- J... M... ¡¡¡BAJA EL VOLUMEN CARAJOOOO!!!
- ¿QUÉ DICEEEES? ¡NO TE ESCUCHOOOOOOOO!

¿Hay acaso algo más puro y sincero que ser fanático de algo? ¿Uno razona coherentemente cuando se trata de seguir aquello que ama? Ojo que no estoy hablando de amor por una pareja. Estar ‘en serio' con una flaca demanda compromisos y un mutuo, no quiero decir sacrificio, pero al menos ‘acomodamiento' de partes. Tu otra ‘media mitad' (estúpida frase porque una ‘media mitad' es en verdad una cuarta parte) exige atención, fidelidad y detalles. Por ello, hoy hablo y escribo sobre aquellas entidades que son más sublimes, trascienden al ser humano, y no te exigen nada en absoluto... porque precisamente nosotros le ofrendamos TODO (atención, fidelidad y detalles). Ser hincha de un equipo de fútbol o de la selección de tu país va más allá del sentido común. ¿Quién en esta página no sueña con ver a Perú en el mundial? ¿Acaso no hemos dicho en alguna ocasión que ‘¡Ahora sí clasificamos!' aunque la realidad sea más dura que galleta de agua? Confieso ser un enfermito (tranquilos que no muerdo) de cosas tan disímiles como Monty Python, Les Luthiers, la Dimensión Desconocida, Isaac Asimov, Mar de Copas, la U, el rock, los viajes y un larguísimo etcétera.
Como muestra de que esto no es floro barato, les contaré lo que pasó después que llegué al Woodland Pavilions (a media hora de Houston), escenario de la tocada que me hizo literalmente llorar el jueves por la noche por espacio de dos horas. El episodio es corto, pero muy ilustrativo, porque me hizo ver y meditar sobre como reacciona el lado menos oscuro de mi lado más oscuro. Esto, cuando la adrenalina está fluyendo al máximo y se están satisfaciendo distintos apetitos primarios al mismo tiempo.
En aquella fecha se había celebrado día de campo en la escuelita y mis alumnos y yo gozamos de muchas actividades físico/recreativas compitiendo contra otros salones. Todos los asistentes (maestros y estudiantes) estábamos en pantalones cortos y camisetas conmemorativas de dicha celebración. La mía era blanca y terminó negra, producto de múltiples caídas en la hierba, revolcones en los trampolines y salpicones de agua no muy purificada. Como sabía que de allí tenía que ‘volar' para no atorarme en el tráfico de la carretera 45, tenía ya preparados en el auto mis súper jeans y un polo negro con la siguiente inscripción:

(algo así como ‘No soy un alcohólico, soy un borracho... los alcohólicos van a sesiones).
No me puse una camiseta de Maiden porque detesto caer en lugares comunes. Sabía de antemano que el coliseo estaría repleto de polos negros con referencias al ‘Fear of The Dark', ‘The Number of the Beast', ‘Run to the Hills' o al ‘Somewhere in Time'. Dicho y hecho: eran tantas que ya daban asco (en medio del goce por presenciar tal entusiasmo). Bueno, me corrijo, no tanto asco como el que sí producían algunos asistentes que ya andaban muy borrachos y semidesnudos (si no han visto un gringo gordo borracho mostrando la mitad de la línea del culo porque se le está bajando peligrosamente el calzoncillo... no han experimentado nunca lo desagradable que puede ser esta vida).
Y fue precisamente el polo que tenía puesto el que empezó a llamar peligrosamente la atención. Después de cruzar las puertas de entrada y buscar mi ubicación (centro, zona 1, fila HH) decidí hacer la primera (de 45) visitas al baño para comprarme la primera (de 46) cervezas. Rumbo a los servicios higiénicos, sentí un ligero puño en mi hombro que me hizo ladear para mirar a los ojos a quien me tocaba tan ‘amistosamente'. Uno de aquellos fanáticos de la vieja escuela, con pinta de alguien que morirá feliz sin desmontar de su motocicleta, me gritó en inglés:
- ¡¡¡HEY!!! ¡Yo tengo esa misma camiseta! ¡¡¡Jajajajajajajaja!!!
- Excelente, bro... a mí me la regaló mi tía abuela (mientras pensaba ‘¡Maldita sea! ¿Y por qué no me habla una hembrita?')
Ese mismo pensamiento me asaltó como tres o cuatro veces más cuando algún otro fulano me pasaba la voz con algo muy parecido a ‘Heeeeeeeey, I AM A DRUNK TOO, SEEEEEEEE???' y me señalaban su gigantesca cerveza.
Al final no me importaba mucho porque, aunque estaba solo, yo había planeado gozar al ver a Maiden y nada malograría tan genial jornada. Lo que no sabía es que a veces los deseos se convierten en realidad sin necesidad de lamparitas mágicas.
Para no hacer la historia larga, ya con chela en mano y después de fumarme un par de ricos cigarrillos, me acomodé en mi ubicación. El boleto decía que la música empezaría a las 7 PM, pero recién media hora después salió a escena un grupo desconocido liderado por una riquísima y sexy cantante que nos ofreció - en medio de una sarta impresionante de vulgaridades, lisuras, obscenidades y groserías - algunos temas bastante sonoros y rápidos.
No toca acá describir mis sentimientos cuando aparecieron en escena Dickinson, Harris, McBrian, Gers, Smith y Murray porque me ocuparía páginas y páginas (felizmente a mí no me gusta escribir mucho). Por más que me cueste, me aguanto las ganas de hacerles partícipe de mi emoción para no aburrir. Sólo dejo aquí la lista de las canciones que nos ofrecieron a los embelesados concurrentes.

Si no me equivoco, aproveché para ir al baño durante Heaven Can Wait porque no es, particularmente, mi tema preferido. Ustedes saben que las canciones son mucho más largas en un concierto... y si son de heavy metal, más aún. Por eso, salí con mucho tiempo de sobra antes de que termine Heaven... y decidí fumarme otro cigarrito sin perder de vista el escenario. Obvio, tenía conmigo mi cuarta y descomunal cerveza Foster (lo mejor de Australia). Fue en eso que veo acercarse en dirección a mí (o a los servicios, que para el caso es lo mismo) a dos jovencitas que se venían muriendo de risa y dando tumbo tras tumbo como producto de la espectacular borrachera en la que estaban sumidas.
Yo pensaba: ‘Mmmmm, si sólo...'. Y para mi sorpresa una de ellas al pasar frente a mí voltea, mira mi polo y me grita en mi bella cara:
- ¡¡¡Heeeeeeeeeeeeeeeeeeeeey!!! (gringos de mierda, ¿no conocen otras interjecciones para llamar a alguien?) ¿Así que eres un borracho? ¡Mira! ¡Yo también estoy borrachaaaa! (y era la más ‘apetecible' de las dos).
- ¡Noooooooooooooo, mi amooooooooooor! (bueno, algo parecido pero en inglés) Fíjate que más bien estoy tratando de dejar el alcohol.
- ¡Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! (no sigo porque se me gasta la tecla de la A, pero fue una risa larguísima y muy nasal) ¡Tú no vas a dejar nada! ¿OK? (acercándose ‘peligrosamente')
- Bueno, (cof cof) ya no estoy muy seguro...
- ¿Sabes qué? Nosotras vamos al baño, tú nos vas a esperar aquí mismo y cuando regresemos tienes que estar borracho... ¿trato hecho?
- Claro que...lo que tú digas...
¡Mierda! Y yo que pensaba que esas cosas solamente pasaban en las películas o en los comerciales. La noche ya estaba hecha, redonda, servida. Sólo era cuestión de dar las gracias a la teoría de las posibilidades. Ya saben: estar parado cerca al baño a la hora exacta, haber elegido ESE baño, detenerme a fumar un cigarro, salirme de mi asiento a cierta canción, etc. Lo único que debía decidir era si quedarme a esperarlas o no. ¿Qué habrían hecho ustedes?
El ser humano es muy complicado e impredecible (yo mismo me sorprendo a veces). Volteé una vez más para ver como se metían ese par de cuerpos impresionantes a los lavaderos... ¡¡¡Y EMPEZÓ A SONAR LA CANCIÓN FEAR OF THE DARK!!!
¡Y yo empecé a correr!
Como decía al principio, un fanático no tiene por que actuar guiado por el sentido común.
¿Mujeres? ¡Al diablo! Espero que las chicas se hayan divertido mucho después (ellas y algún otro suertudo/suertudos hombre/s).
Yo sí que gocé como chancho.
J
(Actualizado el domingo 1 de junio del 2 008)
Algunos privilegiados mortales, de aquellos que meten y/o se meten (ay) una cámara para penetrar a un concierto, ya colgaron videos de la espectacular tocada que describo líneas arriba (Woodland Pavilions, en Houston, el jueves 15 de mayo del 2 008). A continuación verán como fue la entrada de Iron Maiden al escenario: primero nos bombardearon con escenas de ellos mismos al ritmo del poderosísimo instrumental Transylvania, y luego la voz de Winston Churchill (sí, la misma introducción del legendario show Live After Death), sobre unas escenas de la Segunda Guerra Mundial, nos anunció Aces High. Provecho a todos los fanáticos.
Es loquísimo saber que yo estuve allí.












